dimecres, 12 d’octubre del 2011

divendres, 12 de novembre del 2010

Los diarios de Matilde

Matilde elige la luz natural para ponerse a escribir. Caligrafía con esmero cada uno de los gestos pasados al papel perfumado por el roce de sus dedos meñique y anular, depositarios de ese olor a sándalo que ella tiene impregnado.

La tinta de recarga en una pluma estilográfica, elegida entre muchas de su colección, como quien selecciona un pañuelo que combine con el traje que lleva puesto.

Deja volar su imaginación y actualiza sus recuerdos.

Un paseo a la orilla del mar. Un amor temprano. Ojos rasgados y pasión.

Nació libre y se sometió a la mordaza y cadenas, para hacer su santa voluntad.

Tras las ventanas se ocultan vidas que no se pueden ventilar.

Mezcla en cuartillas, amarilleadas por el paso del tiempo, verdades y mentiras piadosas. Palabras que no se pueden pronunciar.

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dijous, 11 de novembre del 2010

Jacinta, mi bisabuela

Han llegado a mis manos los diarios de Matilde. En ellos escribió lo que mi bisabuela le contó.
No trascribiré sus letras. Lo dejo para otro momento. Será ardua tarea.
En ellos se encuentra su testimonio sobre el hecho que dio oportunidad a mi vida.

Cuando fue abusada (así lo apunta), tenía creencias ciegas sobre lo que ese hombre representaba.
No opuso resistencia porque el desconcierto la enmudeció.
Le sirvió para verlo todo con claridad.
No le guardaba rencor. Eso dice cuando Matilde le pregunta al respecto.
Ella aceptó su destino y agradeció el fruto que, aunque no fue escogido, la vida le ofreció. Justifica con dolor su renuncia. Plantea que no había otra posibilidad. ¿A dónde ir con la tripa llena? Decía ella.
Su familia no se haría cargo y quedarse en la misma casa en que mi abuelo fue adoptado iba a ser insoportable.
Se alegró del destino que puso en sus manos la liberación de su hijo y su propia supervivencia.
Se inició en artes de sanación. Tuvo una percepción de las cosas más a allá de lo aparente. Está dotada de un sexto sentido.
Mamá también lo ha vivido.
Conectaba con la raíz de la vida. Con el suelo.
Su presencia en la vida dejó huella profunda.
Fue compañera y amiga de Matilde. Más que amiga.

Querida Susi, nunca hemos hablado de esos escritos. Me consta que los has leído.
Cuando decidiste vivir en la casa que vio nacer a Jacinta, sabías.

Ellas se llegaron a tocar y a amar. Ese contacto liberó a las dos mujeres.
Lo hicieron con desapego. Dejando cada cosas en su sitio. Respetando las estructuras y la grandeza de amar. Las dos tenían lo deseado. Compartían.
Matilde fue una persona radiante, amada y deseada por todos. Su amor verdadero fue tu hermano. Eso lo sabes. Tú misma caíste bajo su encanto.
Por eso, Carlos fue su hijo del alma. Antes, Julián había llenado el vacío de la maternidad negada. Tu hermano pequeño traía bajo el brazo el vínculo que las unía.

En cuanto a tu orientación, si lees con detenimiento los apuntes en su diario verás que hay detalles que por su redundancia apuntan a esa inquietud en tu segunda madre, como te gusta nombrarla. Esa insistencia en los pasos a dar para hacer de ti una señorita, en el sentido que la palabra tenía, no son más que alertas significativas sobre lo que ella veía en ti.
Los niños no mienten. Seguro que la abrazabas con el corazón alborotado y la contemplabas con admiración, no queriendo emularla, sino queriéndola tuya.
Esas cosas se disimulan mal cuando nacen de dentro.
Nunca fue directa en sus apuntes.
Supongo que era consciente de que algún día estarían en tus manos y no quería hacerte daño.
Fuiste su niña. Eso no lo dudes.

diumenge, 7 de novembre del 2010

Reconozco que me he perdido lo que la naturaleza me regaló.

Es posible que no llegues a entenderlo.
Ricardo se alejó. Lo hizo sin que yo advirtiera su ausencia. La vida venía tirando de mí.
Cuando nos reencontramos ya era ella, Rica.
Te diré que no me sorprendí. Fue algo que sin saber sabía.

Mis viajes me tenían aislada. Me centré en mi trabajo y dejé de lado la vida que antes tenía. Fue mi huida.
¿Cómo vivir mis contradicciones sin romperme?
Tu madre supo tomar esa decisión. Yo no hubiera sabido hacer algo así.
Mi actitud en la vida era masculina, pero no hubiera sido capaz de hacerle a mi cuerpo lo que ella le hizo al suyo.
No sabría decir si mi vida hubiera pintado mejor en ese rol.
Mimeticé formas y gestos.
En más de una ocasión me sentí llamada muchacho y eso me gustó.
De niña y jovencita no era dueña de mis bucles y adornos femeninos.
Posiblemente Matilde intuía y hacía lo posible por hacer de mí lo que veía se perdía.
No me extrañaría que incluso tuviera conocimiento de mis deseos. Los que yo ni siquiera intuía.
Estar en un internado despertó lo que en mí dormía.
Fue un tiempo en que supe que tenía un poder que sojuzgaba a las otras.
Es posible que el coqueteo y juego mantenido con Ricardo fuera un ensayo sin riesgos.
Los dos sentimos la necesidad de encontrarnos, pero al tiempo vivimos el freno que obstaculizaba nuestros sentidos. Descubrimos los límites que debíamos superar. Nuestras almas se hermanaron.
Te diré que nunca expuse mi cuerpo desnudo al contacto. Con ellas mantuve mis ropas ciñéndolo. Las tomaba y las dejaba. Se quejaban. Me reclamaban y yo me alejaba. Mi desapego desagradaba y tentaba.
Fueron encuentros fugaces. Nunca dormí con mis amantes.
Me sentí rara y distinta. Diferente.
Asumí que no siendo así hubiera sido imposible encontrarse.
Imagino mi cuerpo otro y no me sé.

Hubo un momento en que Ricardo y yo nos planteamos concebirte.
Casi tuve claro que con esa inseminación podría, pero eso me quitó el sueño y le tuve que decir que no contara conmigo.
Me hubiera gustado pasar por ello y tener hoy ese fruto, pero me fue imposible.
Incluso miramos procedimientos en los que bastara que yo donara mis óvulos, pero tampoco pude con ello.
Reconozco que me he perdido lo que la naturaleza me regaló.
Estás aquí. No por mí. Fue otra la que se ofreció.

dijous, 4 de novembre del 2010

Mi hermana Julia

Mi hermana Julia no para de decirme que no vale la pena mirar al pasado.
Dice que me he obsesionado y que nunca debí ceder a tus propósitos, querida Susi.

Por mi parte, me tienes cada vez más intrigado.

Ese triángulo que parece hubo entre Rica, entonces Ricardo, tu hermano y tú, no me queda del todo claro.

¿Cómo pasó de un estado de ser a otro?
¿Por qué pretendió unirse a ti?

Mi hermana opina que eso es cosa vuestra, pero a mí me gustaría reconstruir.

Mamá nunca quiso responder a mis preguntas.
Ahora no está en condiciones de hacerlo.
Está en ese retorno que aunque la medicina parece controlar, la tiene en una infancia letal.
Hay momentos en que mirando fotografías, canturrea y nombra lo que quizás tu me sabrías explicar.

He visto esa fotografía en que estáis los tres.
Él te mira. Yo diría que con ese cariño que se tienen las personas que se conocen bien. Sin embargo, tu hermano está ausente.
Tú miras directamente a la persona que debió hacer esa fotografía, creo que fue Matilde, ya que por lo que me parece es de cuando ibais las dos al encuentro de ellos, cuando ella te llevaba a la ciudad.
No puedo diferenciar vuestros conceptos de pueblo y ciudad.
Ya sé que me lo has explicado muchas veces, pero lo que no se ve es difícil de imaginar.

Escribir es una forma de reclamo para que otras mentes hagan su paseo a nuestro lado.

Este proyecto empezó siendo la voz de un personaje y ahora se ha extendido a la de otro.
Por otra parte, como la moneda, esta opción tiene dos caras.

Hay que reconocer que escribir es una forma de reclamo para que otras mentes hagan su paseo a nuestro lado.
Una página va más allá del círculo de conocidos (y conocidas) y amigos (y amigas).
Compartir es crecer en conocimiento y visibilidad.

El futuro es una página en blanco que, mientras vivamos, podremos diseñar, plegar y transformar.
Mi novela y personajes, van pasando por la vida, desde el tiempo anterior a la mía al futuro imprevisible que me gusta imaginar.

Escribir es una forma de reclamo para que otras mentes hagan su paseo a nuestro lado.

Hay compañeros (y compañeras) de viaje que están a nuestro lado largo trecho, y otros son como estrellas fugaces.
Los hay que, aún por poco tiempo dejan nuestra alma marcada con tatuajes.

Hay lecturas que nos entran en las proximidades del alma para acompañarnos a lo largo de la vida.