diumenge, 18 de desembre de 2011

La salud y otras cosas más

La salud es algo que no me sobra.
Vivo con estados de baja forma, y agradezco los días que mi cuerpo aguanta y mi brío se destaca.
El cansancio tiene su precio. Toca reponerse a costa de descanso y dolores en uno y otro sitio de un cuerpo que empezó a dar sus avisos a una edad en que el encuentro con amistades requería de pasar horas en la noche. Cosa que tuve que dejar de lado.
Suerte que soy una persona rica en aficiones artísticas y literarias.
Cuando me sumerjo en esa creatividad, el cuerpo parece no contar demasiado.
No siempre puedo abstraerme a dolores y mal estar, pero entretenerme me ayuda a no estar demasiado pendiente de mí misma.
No es que tenga algo de lo que se considera muy grave.
Prevalecen estados migrañosos que aparecen cíclicamente.
Las articulaciones van a días.
El frío es mala compañía.
Suelo abrigarme y cuidarme.
Cuando noto que ya vale, me retiro, y aunque no duerma, descanso.
El reposo me permite pensar y estructurar ideas.
Me gusta caminar, pero con una finalidad. Con destino.
Nada de vagar porque sí.
Cuando me muevo entre la gente soy observadora de lo que es la vida a mi paso.
La empatía se dispara enseguida, cuando percibo algo que anda mal.
A veces me entran ganas de tender mi mano.
Me suelo inhibir.
Estoy en un mundo en que nos cruzamos infinidad de gente sin reparar unos de otros.
Las personas pertenecemos a pequeñas tribus.
No solemos abrirnos unos a otros.
Mantenemos las distancias, y nos incomodamos cuando un extraño las rompe.
Las ciudades se han llenado de una amalgama humana de origen distinto.
Ir en metro, o sentada durante un trayecto de horas con alguien al lado sin romper el hielo y a penas saludarte.
Venía de una infancia y primera juventud en que las personas no sabían estar sin entablar conversación.
Aquí la sintonía es la prisa.
Entras al metro y si no te internas en tus pensamientos, te entretienes mirando pantallas que lo silencian.
A veces escribo sobre mis ideas y situación.
Desenredo la madeja confusa de algunas emociones que al hacerlas brotar reconozco.
Frustraciones y situaciones que no he vivido bien, y que escribirlas se aclaran, descargando y deshaciendo el nudo que las provocaba.

Puedo recordar el momento en que brotó el miedo sobre esa enfermedad.
Hubo un sector que se vio estigmatizado.
Poco a poco se supo más.

Las farmacéuticas se hicieron más fuertes.
Hemos pasado a vivir bajo su tiranía.
En este momento, por cuestiones de ahorro y remonte por la crisis en la que estamos, se ha pasado a consumir medicamentos genéricos.

Y los que se dedican a silenciar el alma.
Estaría bien saber el porcentaje de ansiolíticos que estamos consumiendo.
No hacemos frente a las emociones siguiendo su ciclo.
Ahogamos el dolor y tomamos prescripción que promete felicidad y ceguera frente a la adversidad de los tropiezos en la vida.

Alargaron la vida, sin dar calidad.
La eutanasia es algo necesario.
Tu tía hizo uso de ella.
Un ideal que plasmé en la novela.
Ese y que las personas vivieran con quien quisieran.
Los matrimonios entre personas del mismo género son rechazados por una Iglesia que no debería tener el púlpito en la calle, sino en su sitio y ante los suyos.
Demasiado poder en una estructura de tipo piramidal.
Un Estado laico. Uno que debiera tener ciudadanos y no súbditos.
Tanto por recorrer. Y la sensación de que vamos marcha atrás.
Escándalos.
Una justicia que no acaba de poner a cada uno en su sitio.

He leído hace un momento que Caritas considera que la situación de pobreza y necesidad se asemeja a la de la posguerra.
Niños que presentan carencia alimenticia.
Los niños son víctimas.
¿Cómo pueden vivir sin saber que en la calle el mundo se disgrega?
Esos que están en mi pensamiento son los que tienen demasiado mientras otros no tienen nada.

Estamos ante una Navidad triste para tantos que perdieron su trabajo y su casa.

dissabte, 17 de desembre de 2011

Amiga

¿Puedo llamarte amiga?
Al fin, salimos de los bucles mentales de una misma mente. Aunque con ello ella mantenga posiciones que le permitan distanciarse.

Poco puedo añadir a lo que tú ya sabes, pero como nuestra creadora me da la palabra en manos de mi niño, que es quien teclea, aportaré mi grano de arena a este intento de explicitarse en letras.

Como advertí, los ideales pueden hacerse realidad, siempre que no hagas algo que vaya contra terceros, que en su defensa actuarán en tu contra.
Los artículos de hambres y guerras en esos mundos lejanos, no ponían nada en cuestión.
La gente que vivía su adormecida vida de clase media, con pequeñas propiedades y grandes compromisos de pagos en hipotecas y préstamos, veían esos reportajes con la mirada complaciente del que no sabe lo auténtico de lo que está ante sí, pero que siente un cosquilleo de empatía, diciendo de ellos, "Pobres. ¡Qué pena!", y volviendo a sus anhelos mediocres, olvidan que esas carnes magras se mantienen a penas.
Con esa información, se sienten favorecidos y no ponen en cuestión ese mundo en que se articula su vida anodina.
Tras pantallas que les sirven de escudo y seguro, miran lo real e imaginario con el mismo cedazo.

divendres, 16 de desembre de 2011

Enfermedades

El mundo está enfermo.
Su mal no está en las afecciones o falta de salud. Está en el desequilibrio que mantiene a costa de lo que sea.
Eso no cambia.
Los ideales sólo pueden ser realidad en un microcosmos personal.
A la que quieres universalizarlos, encuentras trabas por todas partes.

Vine al mundo en un estatus privilegiado. Nunca me faltó nada, pero supe ver a tiempo y reaccioné.
Cuando emprendí mi carrera de periodista y alcancé prestigio con los documentos que vendía al mejor postor, me contaminé creyendo que era alguien.
¡Qué equivocada estaba!
Aprendí conviviendo con la gente a la que iba a investigar.
¿Cómo crees que iba a negar una caricia a un niño o a una mujer enferma?
Era algo que iba contra esos principios inculcados desde mi más tierna infancia.
Jacinta había sido modelo que permanecía en mi mente.
Pensaba en ella, y la veía quitando los mocos y lavando a esas criaturas.
Yo hice lo mismo.
No temí por mí.
Soy portadora, no enferma.
Mi naturaleza es capaz de cargar con ello.
A penas padezco algún pequeño resfriado.
Me alimento bien y paseo.
Lo hago con un andador. Ya no me sostengo.
Me cuidan.

dijous, 15 de desembre de 2011

Rica y yo

Rica es esa hermana que no tuve.
Me hubiera gustado hacer realidad el sueño de tener un hijo en común.
No fue posible.
Cuando empezamos a hacer las previsiones y pruebas pertinentes, se supo que de mis estancias en África había quedado un rastro nunca imaginado. Era portadora de la enfermedad terrible que al mundo occidental no le importaba, cuando se trataba de personas tribales, según su parecer.
Si estás con personas a las que tratas y te tratan como igual, no puedes poner miramientos.
Compartir objetos y tener contactos forma parte de la comunicación entre quienes viven bajo un mismo techo. En nuestro caso, en tiendas de campaña instaladas cerca de sus viviendas de adobe.
Por mi parte, me creí inmune.
Si algo tengo, es una naturaleza fuerte.
Pocas veces he tenido que ir al médico, pero en ese caso teníamos que hacerlo bien.
No nos hubiera costado engendrar ese hijo en mi vientre.
Está claro que sería otro ser vivo.
No rechacé ser el vientre que le cobijara.
Cuando pensamos en ello, quisimos hacernos pruebas completas para evitar lo que hubiera sucedido si así no hubiera sido.
Te diré que me espanté. Tuve mis temores.
Pensé que algún día se manifestaría ese virus y me dañaría, pero hasta ahora no ha dado señales.
Al contrario, estoy viviendo más tiempo del que cabría esperar.
Supongo que me siento arropada y querida por quienes están a mi lado.

dimecres, 14 de desembre de 2011

Matilde

Sabrás que Fernan es quien teclea mis palabras.
También que ocupo mi tiempo en leer y releer los diarios de Matilde.
Cuando ella nos dejó, pasé un tiempo en su casa, recabando información.
Hacía tiempo que no iba a la ciudad.
Habíamos repoblado el pueblo y yo me había quedado en la casa de la familia de Jacinta, la más humilde.
Ella, hija de los más pobres del pueblo, había vivido con nosotros desde que entró en casa a amamantar a papá.
Nunca se había relacionado con sus parientes porque le habían obligado a entregar a su hijo, el del cura.
Había mantenido las distancias.
Cuando nos asentamos en el pueblo, escogí esa vivienda porque era la que tenía el suelo de tierra y quería seguir durmiendo como lo hiciera en los tiempos de campaña, cuando íbamos por el mundo haciendo aquellos reportajes sobre conflictos y mundos de hambruna.
Todo aquello había quedado atrás.
En el momento que se estrelló el avión en que viajaba Ignacio, mi mundo se enroscó como una serpiente y perdí suelo.

Al pueblo se le dio el nombre de Cifuentes del Río. Nuestro pueblo. El que papá convirtió en centro de experimentación medioambiental, y que Carlos mantuvo mientras llevó los asuntos familiares.

A él vinieron mujeres de las que creían poder construir un mundo para sus hijos, en que la tolerancia fuera un hecho, y no una utopía.

Un mundo aparte no fructifica.

Al fin, el pueblo pasó a ser uno más en la comarca, pero mi casa sigue siendo esa.

No está como la tuve durante tiempo. Ahora se ha acondicionado a mis necesidades y se ha ampliado, construyendo en altura, lo que se necesitaba, porque en amplitud mantenemos el patio y el jardín.

Vino un arquitecto y su equipo. Se pudieron levantar tres plantas.

En el pueblo se construyeron viviendas para distintas familias. Bloques de pisos de cuatro plantas.

Vinieron a vivir y crecieron haciendo de nuestro pueblo un espacio similar al de una ciudad pequeña. Puedo decirte que lo que era casco urbano en otros tiempos, ahora es un barrio que queda a las afueras.

Es increíble lo que se llega a transformar un espacio habitado.

Estoy bien acompañada.

Ya sé que quieres saber que relación nos une a Fernan y a mí.
Te diré que no es el hijo de mi sangre, pero sí el de mi corazón.

No doné mis óvulos, ni participé con mi vientre.

Rica hubiera querido que fuera así.
Adivinaste sus intenciones.
No me presté a ello porque fue otra quien lo hizo. Una de las hijas de Carlos.
Así que ya ves, él es de la familia. Es mi sobrino.

Muchos se fueron yendo, pero otros seguirán la senda.

Clea Imagina

Clea nació como personaje de blog.
Su fórmula era empezar apelando a la imaginación.
Decía así: "Clea imagina..."
Su autora coqueteaba con la otredad, buscando esas voces en blogs.
Ese fue el primer paso novelero.
Cuando pensó en Clea, lo hizo dándole sentimientos pasionales de amor no posible.
Fue tal impacto, en el sitio en que puso en marcha ese personaje que temió caer en equívocos y confusiones.
Como escritora, fue incapaz de sacarlo de las pantallas. Copió sus contenidos en otro espacio bloguero. No quería perderlo.
Cuando terminó la novela de la que procedes tú, ella decidió usar de mí para ponerse en activo en Facebook.
Quería un pseudónimo para publicarla.
No eligió Clea Imagina para tal fin.
Tomo ese heterónimo como intermediario, antes de tomar una decisión.
Tuvo ese rol, hasta que se lo suprimieron.
Al reincorporarse, decidió subsanarlo con una página, pero ya no volvió a tener el juego que tenía.
Recordarás que nos permitía interactuar entre nuestros perfiles.
Las primeras entradas de este blog son testimonio de ello.

Un buen día, Clea dejó de imaginar esos fuegos y pasiones. Eso hizo que terminara su trayectoria bloguera.

Contigo renació.

La fórmula CLEA IMAGINA ... tiene su magia.

Ella la utiliza como talismán para sus letras.

Aquí me tienes de su mano.

Tú y yo hemos cobrado vida propia.

Somos mediación y mediadoras.

Ella piensa en nosotras y nos da existencia.

No se toma mucho trabajo en publicar en libro.
Es algo que parece ve lejano e impreciso.
Cuando volvió con los cuadernos de la novela bajo el brazo, estaba decidida a dar ese paso, pero lo ha dejado para otro momento.

Le cuesta retomar el mundo novelesco.

Se vuelca en nosotras.

Lo cierto es que construir una historia que bebe de un futuro que de inmediato pasa a ser pasado, es algo que sólo puede conseguirse desde un plano de lo imaginario.

Entiendo porqué me ha encomendado este papel de autora.
Sólo yo podría imaginar lo que vendrá.

Ideales que parece retroceden, en lugar de avanzar, como ella había previsto.

Un mundo en que la intolerancia parecía disiparse.

Los avances de la comunicación y sostenibilidad, eran parte de lo que en la novela ella exponía.

Vivimos bajo el contexto de una novela que sólo nosotras sabemos en todos sus rincones.
Lo escrito y lo por escribir.
Lo que reescribe en la memoria.

No toma sus papeles y vuelve a leer.

Se explica a sí misma trazos de ese paisaje de la memoria de lo imaginado.

El otro día se la iba explicando a su amiga Alicia.

En ese momento, se planteaba tu relación con Fernan.

Mientras daba pistas sobre vuestra proximidad, pensó que quizás él es tu gran secreto.

Me gustaría que me explicaras ese periodo de vuestras vidas.

Rica, su madre, antes Ricardo, estaba muy próxima a ti, y amaba a Nacho, tu hermano, aunque no era correspondida.
¿Te ofreciste a ser donadora de ovulos para que el fruto del cruce con su esperma tuviera un vínculo indestructible, entre él y tu familia?
¿Él te lo pidió?
¿Cediste?
Sé que Fernan es fruto de un vientre de alquiler, y que el esperma estaba guardado, de antes de la transformación a mujer por parte de tu amigo.

Ya ves que todo no lo sé.

Necesito que me aclares estas cosas.

diumenge, 11 de desembre de 2011

Querida niña

¡Sí!
Niña.
Te sorprenderá que me dirija a ti de esta forma, pero debes considerar que desde mi centenaria edad, tú eres esa niña. Eso, y que nunca se deja la niña que se tiene desde los primeros pasos.
Escribí lo que te dejé ayer para que leyeras en un momento similar al que supongo estás pasando.

La vida te arrastra. Y no la dejas hasta que acabas.
Hay una finalidad por escribir y determinar, en cada uno de nuestros pasos, pero allí están las huellas que hemos de trazar.

Mi destino no ha cerrado su ciclo, porque parece ser que he de acompañarte en el tuyo.

Ya sé que soy un personaje y que eres tú quien teclea estas palabras, pero no por ello dejo de ser yo quien te habla.

No te desanimes.
Lo por venir allí está.
Harás con ello como has ido haciendo con cada uno de los bucles que te ha tocado superar.

Notas signos de envejecimiento y debilidad, pero no son definitivos.
Sacarás fuerzas para capear nuevos temporales.
¡Ya verás!

Nosotras somos fuertes.

Tenemos la resistencia y paciencia de nuestra parte.

No nos espanta la caída. Nos levantamos y resurgimos de las cenizas.

dissabte, 10 de desembre de 2011

Tempo a tempo

Ahora, ya puestos,
cierro silencios
en un quejido,
porque te has ido.

Mi memoria quebrada
ha recorrido
ese abismo
de nada.

Me he perdido.
Ahora soy otra.
Debo buscarme.
Huidiza.

Cuando me alcance,
otro cambio habrá
en mi carne.

Fácil decirlo.

Vive en presente.
Así no ha sido.
Me he perdido
Volveré siempre.

Hasta que mis pies pequeños
pisen la calle
en que abracé sueños.

Infancia que
me envía esos mensajes,
anuncia senectud que
se aproxima.

Me mece en su remanso.

Sin esos miedos
que bajo luna
atravesaron este alma
quejosa
de haber venido
para marchar
sin remedio.

Vengo a mi rastro,
desandando pasos.

Hubo mis dramas.
De ellos ningún vestigio.

Es esa niña la que reclama.
A ella vuelvo sin equipajes.

Sin lastres.

Me está esperando.
Estoy tardando.

Ya no quiero luchar
por nada, ni nadie.

Me he confesado.
Sin apreciarlo.
Sin darme cuenta.

He liberado la carga que retomaré mañana.

Así, tempo a tempo hasta mi omega desierto.

dimarts, 6 de desembre de 2011

Hoy

Aquí me tienes.
Una Constitución para un pueblo que padece de la cara dura de quienes dicen ser sus representantes.
La primera en la frente.
Desahucios, cuando hay un texto escrito en ella que da derecho a estar bajo techo.

Tú regresaste a vuestro pueblo y te instalaste en la casa de la familia de Jacinta, fuera de lujos y artilugios.

Querías seguir tumbada sobre el suelo, como acostumbrabas cuando ibas con tu tienda de campaña por esos mundos.

¿Dónde estarías ahora?
Acampada siempre lo estuviste.

¿Cómo afrontarías las contradicciones que tanto me inquietan?

Estar en medio de las ruinas de lo que debería ser un estado de bienestar y seguir, es algo que me cuesta asumir.

He perdido las ganas en muchos aspectos de mi ser.

Hago frente como puedo.

El día que deposité mi voto en la urna, sentí que dejaba de tener sentido lo que hacía y que empezaba el declive. Casi me abstuve. No lo hice porque no tenía una alternativa mejor, pero sentí tristeza.

Cada día, cuando tengo que levantarme para ir al trabajo pienso que estoy más que desmotivada.
Remonto, e incluso me animo con lo que me compete.
También lo hago porque no tengo nada mejor que ofrecerme.
Subsistir, cuando otros pierden su opción, es lo menos.

Escribir era mi tabla de salvación. Ahora ni eso.

Pierdo mucho tiempo en nada.

Ayer apunté que desperté en fase beta, quería decir omega, pero eso es demasiado, y la confusión pospuso mi sensación de vacío y desánimo.

Sobreviviré. Algo así dice un tema que ahora mismo voy a ver si encuentro y me lo pongo para que me levante de este plano de desidia.

He dado con el tema, de inmediato.




TRABAJO - SALUD - VIVIENDA - EDUCACIÓN
Pilares que sostienen el bienestar y que deberán ser prioritarios para quien tiene el reto de liderar política y económicamente una sociedad del presente.
No hay color, hay obligación.
Si no hay recursos suficientes, empezad por redistribuir dejando de mermar las arcas del estado.
Escándalos económicos y de malversación de fondos que hacen más cruda esta realidad.
Esta fiesta es una burla a quienes estamos sometidos a su albedrío.

Artículo 35
El trabajo, derecho y deber

Artículo 41
Seguridad Social

Artículo 47
Derecho a la vivienda.

Artículo 27
Libertad de enseñanza

dilluns, 5 de desembre de 2011

La muerte

Sabrás que la muerte asistió a mi infancia, dejándome sin madre.
Desde que tengo uso de razón sé de ella.
Tú también.
A ti te precede la de la madre de tu padre, que nunca pudiste llamar abuela. La de los dos hermanos primeros que hubieran hecho de ti la cuarta, y no la segunda, como así has creído en un estar impreciso.

¡Una madre!
Tú sí sabes lo que es. Yo la que tomó ese papel, al casarse con mi padre, no puedo decir que lo fuera, porque la amé con la carne y con la piel; aunque ella nunca ofreciera otros besos y abrazos que los propios de su ser.

A los que quedamos

Quedamos desasistidos.
Se van.
Nos dejan solos en nuestra quimera y soledad.

Los muertos no lloran.
No pierden ni ganan.

Han cerrado un ciclo que en nosotros está por cerrar.

Cuando lo hacen tras una vida larga y de resistencia a lo cotidiano, nos dejan huérfanos.

No fueron figuras en un tablero del mundo, lo fueron y son en quienes tuvimos contacto con ellos.

Hoy me ha llamado mi hermano para que supiera que el trance de Bernardo ha terminado.
Ayer me dijo que lo habían sedado. Que tardó en dormir. Con morfina.
Temí unos días largos para quienes le aman.
Es triste ese adiós, pero más verlo cruzado en una cama sin esperanzas.
Una hemorragia cerebral le paró los pies.
No se supo si cayó por ella o si la caída fue la causa.

Querida Susi, tus muertos y los míos se siguen los pasos.

A mí se me van descontando en cuentas sueltas de un collar que nunca sabré cuantas tuvo.

Unos vienen y otros se van.

Estaba en fase beta, cuando he despertado de un sueño extraño en que mi tía Damiana era pequeña como una muñeca.

Había llegado a ella pasando por terrenos abruptos.

Al despertar, mi primer pensamiento se ha percatado de las necesidades económicas de una anciana viuda que tras la muerte del esposo no sé lo que recibirá. A mi tía le quedo suficiente para que le atiendan en la residencia en la que está.

Nuestros ancianos tienen sus necesidades y la bolsa que han guardado con gran sacrificio a penas les sostiene.

Estamos un una horrible crisis. Ayer recortaron pensiones en Italia.
Medicinas de alto coste que si han de pagar no podrán paliar sus muchas goteras.

Sus descendientes responderemos en lo que se pueda.

Si no se puede, será crujir de dientes.

dissabte, 3 de desembre de 2011

CABE ESPERAR

CABE ESPERAR es el título de la novela que ha dado paso a esta comunicación entre nosotras.
Querida Susi, tú misma formulaste estas palabras pensando en el reencuentro con los que marchaban.
Te ibas quedando sola, y sin embargo en ningún momento te quejaste de esa soledad, sólo planteaste la espera que te quedaba. Por cierto, parece que muy larga.
Te situaste en un futuro inmediato que día a día se dibuja ante mí.
Es posible que ese sea el sortilegio que nos mantiene unidas.
Tú eres testigo de acontecimientos que convulsan el mundo.