dissabte, 17 de desembre de 2011

Amiga

¿Puedo llamarte amiga?
Al fin, salimos de los bucles mentales de una misma mente. Aunque con ello ella mantenga posiciones que le permitan distanciarse.

Poco puedo añadir a lo que tú ya sabes, pero como nuestra creadora me da la palabra en manos de mi niño, que es quien teclea, aportaré mi grano de arena a este intento de explicitarse en letras.

Como advertí, los ideales pueden hacerse realidad, siempre que no hagas algo que vaya contra terceros, que en su defensa actuarán en tu contra.
Los artículos de hambres y guerras en esos mundos lejanos, no ponían nada en cuestión.
La gente que vivía su adormecida vida de clase media, con pequeñas propiedades y grandes compromisos de pagos en hipotecas y préstamos, veían esos reportajes con la mirada complaciente del que no sabe lo auténtico de lo que está ante sí, pero que siente un cosquilleo de empatía, diciendo de ellos, "Pobres. ¡Qué pena!", y volviendo a sus anhelos mediocres, olvidan que esas carnes magras se mantienen a penas.
Con esa información, se sienten favorecidos y no ponen en cuestión ese mundo en que se articula su vida anodina.
Tras pantallas que les sirven de escudo y seguro, miran lo real e imaginario con el mismo cedazo.

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